Plaza de Séneca

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Esta plaza antes recibió los nombres de varios de los propietarios de la casa que la preside, la número 3, así recibió los nombres “del Arcediano”, “de los condes de Zamora y Riofrio”, por ser la casa de Manuel Medina-Ayuda y Corella, I conde de Zamora y Riofrio.

Según el Padrón de 1796 aquí vivía “don José Medina y Corella, Arcediano de Pedroche y Canónigo de la Santa Iglesia Catedral. Don Manuel de Medina y Corella, caballero hijodalgo notorio de cuarenta años, con un hijo, Joaquín de cuatro meses”. En el Padrón de 1802 Manuel Medina aparece ya como “caballero de la distinguida orden de Carlos II, Conde de Zamora”. En la segunda mitad del siglo XIX, las deudas de la familia del conde de Zamora de Riofrio hacen que se vendan al marqués de Escalonias, quien la renueva y sustituye la fachada.

La casa fue construida en el siglo XVII, posee una característica fachada mudéjar de ladrillo visto a la que se abren grandes ventanas con reja volada y la portada adintelada sobre la que abre un balcón con escudos a ambos lados, estos no se pueden identificar, según la profesora Mª Ángeles Jordano, tan sólo se identifica un jaquelado de cinco torres y una cruz acolada en ambos escudos que hacen pensar que el propietario pertenecería a la orden de Calatrava.

Edificio nº 3

Tras el portón de madera se abre un gran zaguán con una reja fechada en 1883, desplazada de la puerta principal para proteger de la visión exterior al patio claustrado con tres arcos por lado, la planta alta posee balcones sobe los arcos, el suelo del pórtico se encuentra enlosado, mientras que el central está enchinado y posee una fuente central con la figura de un niño montando un ganso, a este patio se abren las puertas de distintas dependencias de esta planta. El acceso a la planta superior se hace por una escalera barroca, que finaliza en el típico doble arco con columnilla apoyada en el pretil. En el edificio se encontraban las oficinas de “Correos”, las cuales habían sido trasladadas desde la calle “Góngora” (San Miguel), donde abrió la primera vez a mediados del siglo XIX, y posteriormente serán trasladas a la calle “Jesús y María”, donde permanecerían hasta mediados del XX, que se trasladan al actual, en la calle “Cruz Conde”.

Patio de plaza de Séneca, 3

En el año 2026 la casa se encuentra deshabitada y en venta en una inmobiliaria, donde se anuncia como “ideal para un hotel con encanto”.

Fotografía del blog «Notas cordobesas»

Este espacio aparece con el nombre de “Séneca” en el plano de 1884. En una reforma de la plaza se construyó la fuente y se puso una estatua romana y unas piezas arqueológicas, en recuerdo del filósofo cordobés. La estatua representa a un hombre en actitud relajada y vistiendo una toga, un pesado manto de lana que los ciudadanos y magistrados romanos llevaban encima de la túnica a modo de indumentaria oficial en la vida civil. Las estatuas togadas fueron muy frecuentes en la mitad occidental del Imperio durante los siglos I-II d.C., elaborándose en serie. Por este motivo, sus cabezas (elementos que verdaderamente permitían identificar a cada individuo), se solían esculpir aparte, como sucede en este caso. La funcionalidad de estas imágenes podía ser tanto honorifica como funeraria. Teniendo en cuenta el modelo de toga que lleva, amplia y ceñida al cuerpo, y la manera en que se trabajaron los pliegues principales de la misma, la estatua de la Plaza de Séneca puede fecharse a mediados del siglo I d.C.

En la plaza se encuentra el “Hotel Plateros”, el cual se creó teniendo como base la “Taberna Sociedad de Plateros”, entidad creada en 1868, a raíz de la crisis política y económica que atravesaba el país, su finalidad era la de socorrer a los plateros más desfavorecidos; por lo que en su inicio se llamaría “Asociación Mutua de Plateros de Córdoba”. Esta entidad es la sociedad de previsión más antigua que existe en España. Tras ser declarada como sociedad de interés público, fue apoyada por del rey Alfonso XII, con una subvención de 250 pesetas anuales.

En el año 1985 el Ayuntamiento de Córdoba, por unanimidad, concede su mayor galardón, la Medalla de Oro de la Ciudad, a la “Sociedad de Plateros” por “Méritos de ejemplaridad cívica y cordobesismo, tanto en lo económico como en lo cultural que durante más de cien años viene haciendo gala esta Sociedad.

Actualmente conserva dos tabernas abiertas en el XIX, la de “San Francisco” abierta en 1874 y ésta de la “Plaza de Séneca”, en 1880. Es uno de los establecimientos, desde el 2024, reconocidos por el Ayuntamiento, como “Taberna Histórica”.

Conserva el sótano donde se encontraban las botas del fino de Montilla.

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