Capilla 32: Nta. Sra. de la O, Expectación o de La Anunciación

La capilla nº 32, puede ser la capilla a la que más nombres se le han asignado, “Nuestra Señora de la O”, “de la Expectación de Nuestra Señora”, “La Encarnación” y “La Anunciación”, siendo éste por el que es actualmente más conocida.

El primer documento sobre esta capilla, que también se conoció como “de las Flores”, data del 12 de abril de 1364. El patronazgo, desde el siglo XIII, perteneció a la familia Hoces, una de las más arraigadas a la ciudad y cuyo escudo se ve en el retablo. En 1489 fue reedificada por Pedro González de Hoces, chantre de la Catedral (dignidad a cuyo cargo estaba el gobierno del canto en el coro). Con motivo del mal estado en que se encontraba, en 1744 la capilla fue reformada por completo.

La noche del viernes 8 de agosto de 2025, a las 21:25 horas, cuando el edificio ya estaba cerrado al público, se produjo un incendio en una capilla desmontada, entre ésta y la de San Nicolás (nº 33), este espacio no tenía uso religioso, siendo utilizada como almacén de sillas y de las máquinas limpiadoras, siendo aquí donde se cargaban sus baterías, las rejas se cerraban a la vista por unas amplias cortinas. Este espacio tiene salida al exterior por la puerta de “San José”. El incendio de las baterías provocó el colapso del techo de la capilla del lado norte, la “Capilla de la Encarnación” (32), provocando la caída de algunas imágenes, siendo ésta la capilla más dañada.

El fuego se logró estabilizar gracias a la rapidísima y precisa intervención de los bomberos, a que éstos realizan simulacros en el edificio y al sistema de columnas secas contra-incendios, que hace unos años se instalaron en los tejados del templo.

El incendio se consiguió acotar de tal forma que tan solo afectó a 50 m2, si bien las capillas cercanas, como las de “San Nicolás de Bari” (33), la “del Baptisterio (34) y la “del Espíritu Santo” (31) se vieron afectadas por el humo y el agua, que fueron reparados en menos de un año. Actualmente, 2026, sigue en restauración la capilla de la Encarnación.

El retablo parece ser de dos etapas distintas, la primera con un espacio para un lienzo y el ático, posiblemente de 1743; la otra parte son los cuerpos laterales. El óleo que preside el retablo es una Anunciación del pintor Pedro Monero.

En el ático se encuentra un Crucificado del siglo XVI. En el retablo se encuentran dos medallones con pinturas al óleo de San Juan Bautista niño y San Juan Evangelista. En los cuerpos laterales, dos hornacinas con ángeles de bulto arrodillados. El recinto se completa con dos hermosos tapices de la colección catedralicia, del ciclo de Alejandro Magno, además de dos lienzos.

El frontal del altar lo forma una placa de mármol rojo de Cabra decorada con una cenefa dorada en huecorrelieve; su centro lo decora tres azucenas de plata, símbolo de blancura y pureza de la virgen.

Bajo su suelo se encuentra la cripta en la que yacen, desde el año 1402, los Duques de Hornachuelos. Este ducado fue creado en 1868 por el gobierno provisional del general Serrano a favor de José de Hoces y González de Canales, en recompensa por su colaboración con el alzamiento nacional que puso fin al reinado de Isabel II. Éste era el IX conde de Hornachuelos, título a su vez creado en 1640 por Felipe IV a favor de Alonso Antonio de Hoces y Hoces, II señor de Hornachuelos.

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