Capilla 37: S Marcos, Sta. Ana, S Juan Bautista

Las dos últimas capillas del lateral oriental tienen la particularidad de poseer una portada pétrea, algo que si se repite más en el muro norte.

La capilla 37 recibe el nombre de «S. Marcos, Sta. Ana y S. Juan Bautista». Se sabe que su primera fundación se produjo en 1265. En 1574 se produce una segunda fundación por el canónigo Martín Fernández de Salazar y dos años más tarde aparece la capilla en posesión de los hermanos lucentinos, Mesa Cortés, canónigo y racionero de esta catedral.

La portada pétrea se atribuye a Juan de Ochoa, es un arco de medio punto con dobles pilastras a los lados y rematado con un frontón triangular que acoge en su centro el escudo de sus patronos, escudo que aparece también en la reja entre dos figuras recostadas que representan virtudes teologales.

El retablo de mampostería es de un solo cuerpo, posee pinturas atribuidas a Pablo de Céspedes, la central representa a Santa Ana, María y el Niño, en compañía de San Juan Bautista y San Andrés.

En el banco del retablo se exponen la Aparición del ángel a San Joaquín, una imagen de Jesús y el Abrazo en la Puerta Dorada. El frontal del altar es de azulejos de principios del siglo XVII.  A los lados hay sendas lápidas sobre los fundadores con inscripciones del año 1622.

Cuelgan de la pared dos pequeños retratos, uno del Papa Gregorio XIII y el otro del fundador de la capilla, Andrés Mesa Cortés.

El frontal del altar es de azulejos sevillanos de comienzos del XVII, en el que en un medallón central aparece la figura de San Cristóbal.

La capilla se cubre mediante una cúpula.

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