Callejas: Horno de Guiral y Doña Munda

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A la calle Cabezas se abren dos cortas callejas sin salida, una frente a la otra, son “Doña Munda”, en la acera de los pares y “Horno de Guiral”, en la de los impares. Al parecer sus nombres están cambiados entre sí, desde que a inicios del siglo XX se rotulasen y se colocasen mal los nombres. Esto lo demuestran escritos anteriores, que sitúan al horno propiedad de la familia Guiral, junto a las casas de los marqueses de Zamora y Riofrio, las número 4, 6 y 8, teniendo esta casa la entrada de carruajes por dicha calle; en una documentación del siglo XIX figura que el conde de Zamora de Riofrio adquiere y une a sus casas el inmueble del horno propiedad de González de Guiral.

En otro documento se menciona que la casa de los marqueses del Carpio, la número 5, tenía una entrada por la calleja “Doña Munda”.

En ninguno de los planos anteriores a los actuales aparecen estas callejas con nombre, es más, actualmente la numeración de las puertas de las casas que abren a ellas, lleva la numeración de la calle “Cabezas”.

“Horno de Guiral” poco tiene que relatar, salvo la portada que cierra la calle, que es un acceso a la casa de los “Marqueses del Carpio”, de la que luego hablaremos, este acceso hizo que la calleja fuera conocida como “de la Marquesa del Carpio”. El topónimo de “Horno de Guiral” se debe a una casa-horno existente en ella, que en su día fue propiedad de un familiar de González de Giral, propietarios de la casa 22, Martín González de Guiral, quien solicitaría el cargo de Veinticuatro, lo que le llevó a un expediente de nobleza de sangre, por el que se sabe que vivía en “Horno de Guiral”. En el padrón de 1674 aparece como Veinticuatro, caballero hijodalgo de ejecutoria, En el padrón de 1710 la casa aparece ya como horno, y en ella vive Juan Sánchez, hornero y su mujer. Pero recordemos que este horno estaría realmente en la calleja rotulada hoy como “Doña Munda”.

La actual “Doña Munda”, la cierra un portón doble, que era el acceso de carruajes a la casa número 6, de la que hablaremos más tarde. La casa número 8, actualmente está unida a las números 4 y 6.

Continuando por “Cabezas”, llegamos a la casa número 9, cuya arquitectura posee elementos del siglo XVIII, aunque su conjunto podría datarse de finales del XIX inicios del XX. En ella se encuentra instalado el “Centro Sufí Nematollabi”. El sufismo se define como la dimensión interna y el aspecto espiritual del islam. Los sufíes han pertenecido a menudo a diferentes órdenes, congregaciones formadas en torno a un gran maestro conocido como wali. Se reúnen para sesiones espirituales (majalis) en lugares de reunión conocidos como zawiyas, khanqahs o tekke. Esforzándose por la perfección de la adoración, «Ihsan es adorar a Alá como si lo vieras; si no puedes verlo, seguramente Él te ve a ti«. En muchas ocasiones los sufís se han confundido con una secta del islam, siendo en realidad una orden religiosa para cualquier denominación islámica. Llegamos a un ensanche de la plaza en donde se levanta.

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