Capilla 33: Ihesu Verde y S. Nicolás de Bari

«Ihesu Verde» o de «San Nicolás de Bari», es la última de las capillas que trazó Hernán Ruiz II, para la catedral, ocupa una sola arcada junto a la capilla desmantelada que servía de almacén donde se inició el incendio de agosto de 2025.

Su origen se remonta al año 1262, siendo posteriormente desmantelada y refundada por el canónigo Don Bartolomé de León, en 1540. De esta época es el retablo plateresco, compuesto por, banco, dos cuerpos y ático, En la hornacina de la calle central se encuentra una imagen del obispo, del siglo IV, Nicolás de Bari; la imagen es del siglo XVII, obra de Francisco Martínez.

Las pinturas del retablo son del año 1556, del pintor belga Meter Kempeneer, quien firmó en España sus obras bajo el nombre castellanizado de Pedro de Campaña. En el banco, de izquierda a derecha, aparecen tres escenas de la Pasión de Cristo, el Lavatorio, la Santa Cena y la Oración en el Huerto; en el primer cuerpo, están representadas la Anunciación y la Adoración de los Reyes (Epifanía). En el segundo, la caída de los Ángeles, la Virgen con el Niño y el martirio de San Bartolomé; finalmente, el ático acoge un Calvario flanqueado por sendos tondos con las cabezas de San Pedro y San Pablo.

La capilla se encuentra cubierta mediante una bóveda realizada por Hernán Ruiz “el Viejo”.

El altar descansa sobre un relieve barroco que, entre ángeles, representa la mitra y el báculo, emblemas de San Nicolás de Bari.

En el lateral izquierdo se encuentra un altar dedicado a la “Virgen de Guadalupe”, retablo de 1679, construido por Francisco Ruiz Paniagua, en donde un lienzo de la Virgen está rodeado de cinco más pequeños, en donde se representan la “aparición de la Virgen a Juan Diego”, “el indio mostrando las rosas a Nta. Sra.”, la “aparición a Juan Diego mientras es sostenido por los ángeles” y “Juan Diego mostrando al obispo la imagen de la Virgen” y en el ático un “Cristo con la cruz a cuestas”.

Según la tradición mejicana, el 10 de diciembre de 1531, la Virgen de Guadalupe se le apareció al indio Juan Diego cuando se dirigía a misa, para que comunicara al obispo su deseo de que sobre la colina de Tapeyac, se construyese un santuario. Ante la incredulidad del obispo, la Virgen se volvió a aparecer al campesino, a quien en un día de invierno y sobre la colina, le dijo que cogiese rosas del lugar y las llevara al obispo; éste las guardó en su manto, que descubrió ante el obispo, apareciendo en él la imagen de la Virgen. La advocación de Guadalupe proviene del santuario levantado en Badajoz, que tomaría el nombre del cercano río Guadalupejo, un corto río afluente del Guadiana en la provincia de Cáceres.

Dos de los lienzos que rodean la imagen de la Virgen de Guadalupa

El nombre de “Ihesu Verde” hace referencia a alguna imagen que se debió venerar en esta capilla. La grafía «Ihesu» corresponde a la evolución medieval y renacentista del nombre de Jesús (Ihesu o Ieshu), frecuentemente asociado al monograma sagrado IHS (cristograma derivado de las letras griegas del nombre de Jesús). Muchos artistas de la edad media pintaron de verde la cruz, este color era simbolizado por el monograma del Cristo redentor. Kristós, formado por las dos consonantes de la palabra verde, que en griego es Klorós. El monograma IHS, en España lo hemos asociado a «Jesús Hombre Salvador».

En esta capilla se descubrió una curiosa placa de mármol con decoración visigótica, fechada entre los siglos VI y VII, que había sido utilizada como cerramiento de la cripta. Esta placa debió formar parte de un cancel del antiguo complejo episcopal de San Vicente.

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