Amador de los Ríos

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La calle a la que tiene la salida el Centro «Patio de San Eulogio», a través del «Patio de carruajes» es la calle “Amador de los Ríos”, crítico, literato, poeta e historiador, José Amador de los Ríos (Baena,1818 – Sevilla, 1878). Con nueve años la familia se traslada a Córdoba donde estudiaría en el Seminario, allí estudiará pintura en la Academia de Bellas Artes y frecuentó círculos literarios. En 1837 la familia se traslada a Sevilla, en donde se dedicó a la pintura, como copista de Murillo. En 1839 inicia sus publicaciones literarias.

En 1844 se traslada a Madrid con el apoyo del duque de Rivas, allí conocerá al director general de Instrucción Pública, quien será su mentor y con quien colabora en la implantación del plan de estudios de 1845. Ese mismo año es nombrado secretario de la Comisión Central de Monumentos, organismo creado para la conservación del patrimonio histórico artístico nacional tras la política desamortizadora del decenio anterior. Desarrolló una amplia labor en el ámbito del patrimonio arqueológico y artístico

La publicación de su primera obra sobre los judíos españoles, Estudios históricos, políticos y literarios sobre los judíos de España (1848), tema en el que fue pionero, le valió la cátedra de Literatura Española de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid.

Entre 1861 y 1965 publica “Historia crítica de la Literatura española” en la que aparecen gran cantidad de documentación inédita, pues era gran investigador, llegando a pasar once veranos investigando en la biblioteca del Escorial.

Ocupó los cargos de director de la Universidad Central y del Museo Arqueológico Nacional, que abandona tras la revolución de septiembre de 1868, por la que se destrona a la reina Isabel II. Con la nueva situación política se suprime su cátedra de Historia, pasando ser excedente, reincorporándose dos años después gracias a la mediación de su amigo, el escritor egabrense, Juan Varela, director general de Instrucción Pública. El tiempo de excedencia lo dedicó a publicar una nueva obra sobre los judíos, pues conocía el hebreo y pudo sacar a la luz gran cantidad de documentación inédita.

En 1875 el rey Alfonso XII le concede el cambio de apellido, uniendo su segundo nombre, Amador, al apellido de los Ríos.Tras la muerte de dos de sus hijos en 1876 y por su mal estado de salud, dejará Madrid, trasladándose a Córdoba, posteriormente a Málaga y a Sevilla, en donde falleció en 1878.

Esta calle, como los terrenos que ocupa el Seminario, pertenecieron al Alcázar Omeya, En ella se encuentra el Seminario Diocesano, y diversos espacios que en su día pertenecieron al Palacio Episcopal, pero que fueron expropiados por la Junta de Andalucía.

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