El crucero de la Catedral Renacentista

El crucero tiene planta de cruz latina, con tres naves y transepto (nave transversal a la principal. A lo largo del tiempo en la construcción de la catedral trabajarán básicamente tres arquitectos, Hernán Ruiz I, quien hará el diseño base y levantará los muros del coro, hasta las ventanas, la bóveda de la nave central y la fachada opuesta al retablo mayor, sin llegar a decorarla.

A él le sustituirá su hijo, Hernán Ruiz II, éste realizará las fachadas del crucero y de la capilla mayor. Finalizaría la obra el renacentista Juan de Ochoa, quien concluirá el crucero, levantará la bóveda del coro, así como la cúpula oval y el cimborio exterior de ella.

Esta construcción no podemos datarla de un solo estilo arquitectónico, pues dado los años que tardó en construirse son varios por los que pasa, gótico, renacentista y manierista, un renacimiento más evolucionado.

Entramos al crucero catedralicio por el lado más próximo al Mihrab, en donde la decoración es de estilo plateresco (estilo arquitectónico y decorativo español del primer tercio del siglo XVI), cubriéndose la zona con una bóveda de crucería, realizada por Hernán Ruiz II. El acceso lo haremos bajo dos grandes arcos góticos

Los grandes arcos que sostienen la cúpula oval son de estilo gótico avanzado donde se encuentran reseñas históricas de la construcción, así el de la izquierda se certifica la fecha de iniciación de las obras de esta catedral y el de la derecha la finalización:

“Comenzóse esta obra nueva desta santa Iglesia a siete días de septiembre del año de mil y quinientos y veintitrés siendo obispo de ella don Alonso Manrique

Acabóse esta capilla mayor con su crucero en siete de septiembre de mil seiscientos siete años, siendo obispo  de Córdoba y confesor del Rey N.S. Felipe III el ilmo. Sr. Don fray Diego de Maradones…”

Entre ambos arcos se encuentra una imagen de San Sebastián. En el lateral este, se puede apreciar una bella integración de estilos realizada por Hernán Ruiz I, un arco gótico sobre arcos de estilo islámico.

Pasemos al centro del transepto, bajo la cúpula ovak realizada por Juan de Ochoa (1597-1601), se decora la parte central o “clave”, con un relieve de la Trinidad y sobre la circunferencia ocho tallas de los Padres de la Iglesia (se llaman Padres de la Iglesia a un grupo de pastores y escritores eclesiásticos, obispos en su mayoría, de los primeros siglos del cristianismo, cuyo conjunto doctrinal es considerado fundamento de la fe y de la ortodoxia en la Iglesia).

Con motivo del terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755, el templo resulto con algunos daños, por lo que las ventanas del crucero fueron selladas y para la decoración de los vanos que originaron, magistral González Francés hizo unas gestiones con el Museo Real de pinturas (el actual Museo del Prado), para la cesión de 17 cuadros con unas dimensiones que sirviesen para la ocasión, estos fueron cedidos, de sus fondos, en el año 1892, permaneciendo actualmente repartidos por varias paredes del templo.

Con la finalidad de proporcionar más luz a esta capilla, a inicios del siglo XXI, se acometió una obra en la que se elevó esta cúpula cincuenta centímetros y se abrieron las ventanas. En las pechinas se representa a cada uno de los cuatro Evangelistas.

En sus pilastras aparecen los escudos de armas de las personas que hicieron posible la obra gracias a sus aportaciones económicas, el obispo fray Juan Álvarez de Toledo, el Duque de Cardona y el Concejo de la Ciudad (flanqueado éste por los escudos de los Fernández de Córdoba).

El lado izquierdo del transepto se cubre con una cúpula similar a la del lado izquierdo, siendo su clave el escudo del obispo Diego de Alava (1558-1562).

El transepto se separa del presbítero, como es habitual, con una escalera, como se puede ver en la fotografía antigua, en un inicio eran seis los escalones, con rejería, que tras las normas del Concilio Vaticano II (1962 y 1965), se transforman para acercar el altar a los feligreses.

A los pies de la escalera se encuentran dos púlpitos realizados en caoba el año 1779 por Alonso Gómez de Sandoval, con unos extraordinarios relieves; la zona alta se decora con figuras de las Virtudes Teologales.

Las esculturas de mármol bajo los púlpitos son obra del escultor francés Miguel Verdiguer, en el lado del Evangelio, se encuentra un buey en jaspe rosado descansando sobre una nube de mármol blanco y un águila que representan respectivamente a los evangelistas San Lucas y San Juan, en el lado de la epístola se encuentran un ángel y un león, San Mateo y San Marcos.

Fotografía antigua

Para conocer el significado de los símbolos debemos remontarnos a los libros de Ezequiel (Ez 1, 5-10) y del Apocalipsis (Ap 4, 6-7), en los cuales aparecen delante del Trono de Dios cuatro criaturas aladas, con cabezas, respectivamente, de hombre, león, toro y águila.

Según san Jerónimo, representan:

          – el hombre             la encarnación de Cristo                        Mateo
          – el toro,                   la pasión (animal del sacrificio)             Lucas
          – el león,                  la resurrección                                      Marcos
           – el águila,                la ascensión.                                        Juan

Saldremos del crucero por el lado izquierdo, el contrario por el que hemos entrado, al salir, sobre el contrafuerte que nos queda a la derecha podemos ver una pequeña lápida de azulejos, es lo que queda del desaparecido altar de “Todos los Santos”, era uno de los más antiguos de la catedral, pues se calcula que sería de 1275, pues en la relación de capillas y altares del año 1454, se cita que en este lugar un canónigo llamado don Marcos era capellán de la capilla, y este canónigo murió en 1275. El texto de la placa dice:

 “Sepultura de don Anton San / ches arcediano de Córdoba b / achiller en Decretos de Dyos / aya ano CCCCLV anos post salutem.”

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