La “Avenida de Vallellano”, con amplios jardines a cada lado,nombre que tomó del ministro de Obras Públicas y suegro del alcalde Antonio Cruz Conde, que promovió la construcción del Puente de San Rafael, y que ocasionó la reforma de toda esta zona, al convertirse en la entrada a Córdoba. Hasta el siglo XXI su nombre fue la de “Conde de Vallellano”, pero al aplicarse la “Ley de la Memoria Histórica”, se le cambia el nombre por “Avenida del Flamenco”, pero la tradición hizo que volviese al primitivo nombre, quitándole el título nobiliario. Cierra la avenida el hotel ”Eurostars Palace”, donde iniciamos este recorrido.

En los jardines, subiendo en la zona izquierda, cuando se urbanizaron en 1953 apareció una cisterna romana, fueron descubiertas por Santos Gener y se catalogaron como tumbas, hasta que el profesor ángel Ventura, a finales del XX, las identifica como cisternas romanas, fechándolas en la segunda mitad del siglo I a.C.
Es una construcción de planta rectangular de 4,40 x 2,90 m. con muros de 50 cm. de espesor formados por sillares de piedra calcarenita. Su profundidad es de dos metros. Del nivel del suelo sobresale la bóveda de medio cañón, con un orificio de unos 20 cm. de diámetro en su centro. En una de sus esquinas tiene un segundo orificio que debió utilizarse para acceder a su interior, ya que bajo él hay ocho mechinales (huecos rectangulares) tallados en las paredes para peldaños de una escalera, su construcción puede datarse en la segunda mitad del siglo I a.C.

A escasos metros, más cerca de la calzada, se encuentra otra construcción descubierta en el mismo tiempo, es un depósito de planta rectangular de 4.40 x 2,70 m. cubierto con una bóveda del mismo material y con una torreta cuadrada en su extremo con un orificio por la existencia de mechinales en su interior hace pensar que fuese un pozo de acceso al interior. Se cree que se trata de una cisterna relacionada con la anterior y pertenecientes ambas a un ambiente doméstico. También pueden observarse restos de una conducción de agua a ambos lados de la calzada, más visibles en el lado derecho, que terminan en una pequeña caseta de piedra, que pudo ser un pozo de noria.

Como cosa curiosa, las losas hexagonales del suelo de la acera de esta avenida son un diseño realizado en 1904 por Antoni Gaudí, inicialmente proyectadas para ser colocadas en los dormitorios de la casa Batlló de Barcelona, pero finalmente se instalaron en La Pedrera. La baldosa hexagonal de pavimento hidráulico en relieve dibuja cuando se unen siete piezas un triple dibujo con representación de una caracola, un alga y un pulpo. Actualmente se siguen fabricando en cemento comprimido de color gris oscuro y el Ayuntamiento de Barcelona la utiliza para la pavimentación de las aceras del Paseo de Gracia.

Al final de “Vallellano”, en esta misma acera, en la década de 1960 se construyó un complejo urbanístico diseñado, entre otros por Rafael de la Hoz, que se componía de un edificio para el Gobierno Civil (actual subdelegación de gobierno), otro para la Audiencia Provincial (que desalojó el año 2019) y un amplio estanque presidido por una escultura de Antonio Ruiz Olmos, dedicado a los caídos en la Guerra Civil, hoy solamente queda una gran cruz de obra, habiendo desaparecido la escultura metálica de la “Victoria alada”. Esta plaza recibió el nombre del almirante Carrero Blanco, jefe del gobierno de Franco, asesinado por ETA en 1973, haciendo volar su coche; actualmente es la “Plaza de la Constitución”. La escultura junto al estanque, la “Cruz de los Caídos”, es obra de Amadeo Ruiz Olmos, en 175.




