Plaza del Triunfo, el Triunfo de San Rafael

En escultura, un triunfo es un monumento conmemorativo dedicado a ensalzar una victoria, una deidad o la protección divina sobre una ciudad. Su origen se encuentra en el barroco romano, cuando a finales del siglo XVI se realiza una reforma urbanística en la que se construyen plazas en las que en su centro se instalan columnas de época romana y las coronan con cruces o figuras de santos, esta sacralización del espacio urbano se extenderá por toda Europa, especialmente por el sur de España. El ejemplo romano más característico es la Columna de Trajano, en la que en 1587 el papa Sixto V ordenó colocar una estatua en bronce de San Pedro.

La devoción a San Rafael se inicia en Córdoba con la aparición del Arcángel, en el año 1278 en el convento mercedario de La Merced, edificio de la actual Diputación Provincial, allí se encontraba el sacerdote portugués, Simón de Sousa, se desató una fuerte epidemia de peste que asoló la ciudad causando un alto número de víctimas, motivo por el cual dicho religioso estuvo varios días sin salir de la capilla del convento orando, en ella, según la tradición, sería donde se le aparecería el Arcángel San Rafael, y le dijo: “dirás al obispo Don Pascual que Dios se ha compadecido de este pueblo de Córdoba. Que ponga mi imagen en lo alto de la torre de la Iglesia Catedral y que todos sus feligreses me sean devotos, dándome culto y celebren fiesta todos los años, si así se hace, este contagio cesará, de todo mal”.

Tras remitir la epidemia, los cordobeses se volcaron en la devoción del Arcángel, pero a los años se fue olvidando, hasta una nueva aparición del Arcángel durante una nueva epidemia, esta vez en el año 1578, se le aparece al padre Roelas. En esta ocasión acompañado de Cinco Caballeros, que eran mártires cordobeses, los cuales le certifican que los restos humanos aparecidos en la iglesia de San Pedro pertenecían a mártires locales.

En el siglo XVII se inicia un movimiento local para levantar monumentos al Arcángel Custodio de la ciudad. Córdoba tiene once triunfos, el primero se levanta en el pretil del Puente Romano, para bendecir a quien entra a la ciudad, era la única entrada al sur del río, y corte las posibles epidemias que puedan entrar por él, fue levantado en 1781 por Michel de Verdiguier. Anteriormente, en el año1664 se había instalado la imagen de San Rafael coronando la torre de la Catedral.

El triunfo más monumental de la ciudad es el que se encuentra en la “Plaza del Triunfo”, es el tercero levantado sobre columna, exento de obra anterior, son anteriores los de la Plaza de la Compañía (1736) y el que había frente a la parroquia de San Basilio (1753).

Su autor fue el escultor francés, afincado en Córdoba, Miguel Verdiguier, quien lo terminó en 1781, por encargo del obispo Martín de Barcia. El grupo escultórico representa un bosque alrededor de una montaña sobre la que se levanta un castillo con el escudo del obispo promotor, sobre el castillo una columna alza la figura de San Rafael, junto al castillo destacan tres grandes figuras, las de San Acisclo, Santa Victoria y Santa Bárbara. Por debajo del castillo se encuentra un texto con el juramento del Arcángel: “Yo te juro por Jesu Christo Crucificado que soi Rafael Arqcángel que Dios tiene puesto por Custodio de esta ciudad.”

Centrándonos en este Triunfo, en la zona baja aparecen figuras de animales y plantas, un caballo, palmeras, vides, espigas, etc.; también se encuentra una pieza de artillería (representa la tormenta) y un sepulcro, encontrado aquí al hacer la cimentación, pertenece al obispo Pascual (1274-1293), fundador del primer hospital de la ciudad, como consecuencia de una epidemia de peste que la asoló en el año 1278.

A este hospital eran llevados también los cadáveres de ahogados que aparecían en el río, por lo que fue conocido popularmente como “El Hospital de los Ahogados”. Con el tiempo se abrirían otros hospitales en la ciudad, entre ellos el cercano “de San Sebastián”, por lo que el “Hospital de Ahogados” quedaría sin función, siendo derribado, excepto la capilla, que quedaría como ermita y en siglo XVI sería utilizada como granero de la Fábrica de la Catedral; el resto de los terrenos pasarían a ser utilizados como cementerio de los pobres fallecidos en el Hospital de San Sebastián hasta 1593, quedando olvidado con el tiempo. En 1735 se hacen obras de ampliación del seminario de San Pelagio, en las que aparecen los restos humanos, el solar se dividiría en dos, uno para levantar el monumento y el otro quedaría anexionado al Seminario.

San Rafael es uno de los siete arcángeles de la tradición judía (la iglesia católica reconoce a tres). La primera vez que aparece San Rafael en un texto bíblico, es en el Libro de Tobías. es en un texto del siglo II a.C., se encuentra dentro del Deuteronomio, del Antiguo Testamento. Tobías recibió el encargo de su padre, también Tobías y prácticamente invidente, de ir a la ciudad de Ragés a cobrar una deuda importante a Gabelo. Al salir Tobías de su casa, se encontró con un joven que iba también a Ragés y que decía conocer muy bien a Gabelo. Este joven era el arcángel San Rafael, pero no se dio a conocer. En el camino llegaron a la orilla del río Tigris, Tobías se fue a lavar los pies, un pez que nadaba por aquellas aguas saltó, asustándolo, pero su acompañante le mandó agarrarlo y sacarlo fuera. Por consejo del arcángel, guardó el corazón, la hiel y el hígado del pez.

Al llegar a Ragés, el ángel le dijo: “Aquí hay un hombre llamado Raguel, de tu tribu, el cual tiene una hija llamada Sara, la cual debes tomarla por esposa. Pídesela a su padre”. Tobías fue recibido por Raguel con muestras de gran cariño. Pidió por esposa a su hija Sara, pero el padre se resistía, pues había tenido tres maridos y los tres habían muerto en la noche de bodas. Rafael apoyó las pretensiones de Tobías y Sara le fue entregada como esposa. Mientras tanto, el ángel partió a casa de Gabelo y cobró los diez talentos de plata. Rafael libró a Sara del demonio que celoso, mataba a sus maridos la noche de boda.

Pasados catorce días, regresaron a la casa del padre de Tobías, allí el ángel Rafael dijo al joven Tobías: “Tu padre recobrará la vista”. Después de abrazar con gran cariño a sus padres, el hijo derramó la hiel del pez sobre los ojos de su padre y al instante recobró la vista.

Cuando Tobías padre quiso dar a Rafael la mitad de los bienes, el ángel le dijo: “Bendecid a Dios y glorificadle. Habéis hecho el bien y nada malo os pasará. Por eso me envió Dios a curarte a ti. Yo soy Rafael, uno de los siete santos ángeles que presentamos las oraciones de los justos”. El Arcángel siempre se representa con un pescado, es la sanación que con su hiel hace al padre de Tobías, San Rafael es conocido como el arcángel de la salud y la medicina de Dios. San Rafael significa “medicina de Dios”.

Como cosa curiosa, la fiesta de los patronos de la ciudad, San Acisclo y Santa Victoria, no es festivo en Córdoba, si lo es la del “Custodio”, que se celebra en Córdoba el 24 de octubre, siendo esta la única diócesis que lo hace, pues en su día se unificó la celebración de los tres arcángeles en el 29 de septiembre, Córdoba pidió al Vaticano conservar la mencionada fecha, fiesta local desde años, en la que es tradición ir a la sierra a celebrar el día comiendo un perol cordobés.

Tras al Triunfo, dentro de la verja, se encuentra una fuente, diseñada también por Verdiguier, con un pilón de bajos bordes y en su centro la figura de un niño que cabalga sobre un pez. En el pretil que separa ésta de la carretera se encuentra la siguiente poesía del granadino Federico García Lorca dedicada a Córdoba.

53 Visitas totales
21 Visitantes únicos