Uno de los espacios más relevantes dentro del casco histórico de Córdoba es la “Plaza del Triunfo”, desde el siglo I, cuando Augusto amplía la ciudad hasta el río, esta zona debió tener gran importancia, pues se situaba nada más pasar una de las puertas más importantes de la ciudad, por la que pasaba la vía Augusta, junto al puerto fluvial, por el que salía el mineral, los cereales y el aceite de la Bética, hacia el imperio romano.

En la época bizantina y visigoda el centro de gobierno se encontraba en esta zona, aquí se encontraba el complejo basilical de San Vicente. Actualmente es un punto de entrada a la ciudad del turismo, a través del Puente Romano.
El norte de la plaza lo hace la cara sur del la Mezquita-Catedral. En concreto el muro del sabbat de la época de Al-Hákam II. En el siglo XVII este muro fue reformado por orden del obispo fray Diego de Maradones, con el fin de mejorar la iluminación de las dependencias del Archivo Catedralicio, presenta cada una tres arcos superpuestos de ladrillo, situándose en los dos superiores balcones donde se encuentran pintados los escudos del obispo Mardones (1607-1624) y el de la Catedral (siglo XVIII).

Al sur de la plaza, la “Puerta del Puente”, mal llamada “Arco del Triunfo”.
Al oeste, el impresionante monumento a San Rafael, y a levante dos edificios característicos de inicios del XX, que fueron estudios fotográficos.


El nombre la plaza lo toma por el monumento dedicado al Arcángel Custodio de la ciudad, San Rafael, pues en Córdoba, a estos monumentos se les conoce como “Triunfo de San Rafael”, los cuales se iniciaron en el siglo XVII, tras una fuerte epidemia de peste que afectó a la ciudad, ésta comenzó a remitir tras la aparición de San Rafael al padre Andrés de Roelas, en la que le anuncia que él había sido puesto por Dios para la sanación de Córdoba, San Rafael es “la medicina de Dios” advirtiéndole en sueños de la salvación de esta epidemia. A partir de ese momento, la peste comenzaría a cesar y se forjaría una devoción entre la población cordobesa.
La estructura de estos monumentos suele ser simple: la imagen del arcángel, portando sus atributos -el pez y la calabaza- coronando una columna o un pilar elevado sobre pedestal.





