Caballerizas Reales, el edificio

Entraremos a un edificio único y emblemático, con una extensa historia ecuestre reconocida a nivel mundial. Son las segundas caballerizas en activo más antiguas del mundo, tras la yeguada y caballeriza de “Kladruby nad Labem”, en la República Checa, fundada por el emperador Maximiliano II de Habsburgo en 1563.

Miguel de Cervantes se refirió a Córdoba en “El Quijote“, como la madre de los mejores caballos del mundo y Federico García Lorca sentenció que, en esta ciudad, los caballos tenían su catedral. Ambos aludían a Caballerizas Reales, por su importancia histórica como origen del Pura Raza Español.

La larga fachada de piedra de la calle “Caballerizas Reales” posee dos plantas y donde se abren varias ventanas, las de la planta baja, más pequeñas, casi cuadradas y enrejadas, dan a la cuadra principal. Sobre ellas, en la segunda planta, balcones, y sobre el tejado se abren varias boardillas.

En la portada pétrea se abre un gran arco, por encima un balcón con una ventada ajimezada de tres dobles arcos de ladrillo que descansan sobre dobles columnas de piedra. Entre ambos el escudo de Felipe V, el primer Borbón, en él se representan los reinos de Castilla, León, Aragón, Dos Sicilias, Austria, Borgoña, Brabante, Tirol, Flandes y la flor de lis, coronado con la corona real, del escudo pende el Toisón de Oro.

Pasamos al interior del edificio, que en 1929 fue declarado Monumento Histórico Nacional y Patrimonio Nacional. La primera sala que nos encontramos, a la izquierda, es la cuadra principal, actualmente sin su uso primitivo, siendo sede de diversos eventos, pero conserva su estructura y accesorios originales. La cuadra se cubre con una estupenda bóveda de arista, soportadas por arcos de ladrillo que descasan sobre recias columnas de piedra que sirven de separación a los boxes, en donde los caballos se alimentaban y descansaban. Aquí se exponen quince coches de caballos originales del siglo XIX que componen la colección de las Caballerizas Reales. Aquí se alojaban los mejores ejemplares de caballo andaluz que se criaban para la Casa Real. La cuadra se caracteriza por su arquitectura de amplios arcos, permitiendo una buena ventilación y luminosidad, lo cual era esencial para el bienestar de los caballos. La disposición de los establos en la cuadra optimizaba la comodidad de los caballos, así como facilitar el trabajo de los cuidadores, con paredes gruesas de piedra y un diseño que regula naturalmente la temperatura interior, esta cuadra mantenía condiciones frescas en verano y cálidas en invierno.

De las cuadras pasamos al amplio patio central, donde actualmente se desarrolla el espectáculo “Pasión y Duende del Caballo Andaluz”, en él podemos ver un magnífico espectáculo de equitación clásica y andaluza, trabajos a la mano, doma vaquera, alta escuela, amazona y garrocha, con música en directo.

En el patio, el lateral opuesto a la cuadra principal, se encuentra la cuadra sur, la cual se cubre con un artesonano de madera.

Otro elemento importante es el Picadero, un amplio espacio cubierto construido en el siglo XIX, rodeado por balcones en diferentes niveles en los que los caballos se ejercitan. Presenta una estructura metálica diseñada en los talleres de Gustave Eiffel. y muros de piedra con verdugadas de ladrillo, formado por ventanas altas que dan a la calle Postrera y algo menores hacia el patio.

El guadarnés de las Caballerizas Reales de Córdoba es un espacio histórico dentro del recinto, en él se almacena y cuidan las monturas y diverso material ecuestre. Este tipo de instalaciones, típicas de los complejos de cría de caballos de alto nivel, cumplen con funciones esenciales y siguen criterios de organización y seguridad estrictos, ya que estos equipos tienen gran valor y requieren un mantenimiento adecuado.

Aunque no existen descripciones detalladas de este guadarnés en documentos históricos específicos de las Caballerizas Reales, los guadarneses de recintos reales y militares del siglo XVI eran espacios seguros, bien ventilados, con repisas y colgadores para el almacenamiento de sillas de montar, bridas, estribos, y riendas.

Desde el patio, una estrecha y larga calle, que a su izquierda tiene los Jardines del Alcázar, separados por una pared, nos llevará a la huerta, un especio de 24.475 m2, que actualmente sirve de espacio de entrenamiento. En esta calle, justo antes de llegar a la huerta se puede ver una de las torres de la muralla de la Huerta del Alcázar.

Planta segunda
Planta tercera

En la planta alta del edificio, sobre las cuadras principales, se encuentra un espacio, actualmente deshabitado, dividido en tres naves separas por arcos de ladrillo, con una estructura similar a las cuadras de la planta inferior. En tiempos del 7º Depósito de Sementales, aquí se encontraba el dormitorio de la tropa.

Una tercera planta corre por la anterior, fue utilizada como almacén.

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