Caballerizas Reales, historia

Felipe II se dirige al corregidor de Córdoba una Real Cedula, ordenando la construcción de una Caballeriza Real para encuadramiento de sementales selectos. El encargo consistía en:

  • Construir unas caballerizas donde alojar los sementale.
  • Adquirir o arrendar dehesas en el Valle del Guadalquivir, para que pastasen y criarían las yeguadas y sementales de esa zona.
  • Llevar a cabo un proceso de selección y mejora de la raza

Las obras de construcción de las Caballerizas Reales se iniciaron el verano de 1568, prolongándose durante cinco años.

Un incendio producido a primeros de julio de 1734, originado en un pajar destruyó parcialmente el edificio. En 1757 se procede a la reedificación del edificio, concluyéndose en el reinado de Carlos III.

Los caballos padres de la Yeguada Real se alojaron en las cuadras de Caballerizas desde 1570 hasta 1809, en que los franceses violentaron y saquearon la ciudad de Córdoba, desvalijando esta institución.

Como director del proyecto, el monarca designó como caballerizo real al cordobés don Diego López de Haro y Guzmán, primo del I marqués del Carpio, durante treinta años se dedicó a seleccionar yeguas y sementales, para cruzarlos. Por entonces el cargo de “caballerizo real”, era asimilable a un ministerio actual.

Según nos relata, el también cordobés, licenciado Mejías de la Cerda: “El resultado fue un caballo bien proporcionado, cabeza extraordinaria, cuello poderoso, aires altos y elegantes, crines y cola sedosas y largas, noble y con mucho corazón. Todos los reyes y nobles principales deseaban poseer un caballo andaluz, de los criados en las Caballerizas y Establo del Rey en Córdoba”.

La monarquía española utilizaba a ejemplares andaluces como obsequios a las monarquías europeas, la alta nobleza o los señores poderosos, pues su posesión significaba distinción y poder.

Para diferenciar los individuos criados de esta Caballeriza del resto de las cuadras reales, se marcaron con el hierro real, una R coronada, dentro de una C.

Tras López de Haro el cargo de caballerizo mayor del rey pasó a su hijo Luis Méndez de Haro y Sotomayor, que fue marqués del Carpio por matrimonio, pues casó con su sobrina poseedora del título. En 1625 el rey Felipe IV, reconociendo los méritos de Diego López de Haro, caballerizo de su abuelo, perpetuó en favor del citado marqués consorte del Carpio el oficio de caballerizo de las Reales de Córdoba, esta casa se unió a finales del siglo XVII con el Ducado de Alba, quien lo ostentó hasta el fin del gobierno de Franco, ya solamente a título nobiliario, que no ejecutivo.

Con la Guerra de la independencia las Caballerizas quedarían desmanteladas, los franceses se llevan todos los caballos y los potros domados.

En 1822 dejaron de mantenerse aquí caballos para la Casa Real, pues Fernando VII se lo cedería a su hermano el infante Francisco de Paula y Borbón.

El infante regresaría el edificio al Estado, haciéndose cargo del mismo el Ramo de la Guerra, quedando por tanto desligado del patrimonio real.

En 1828 se intentó reconstruir la Yeguada Real de Córdoba, pero no fue hasta 1841 cuando las Caballerizas se pusieron de nuevo en funcionamiento, se crearon en España ocho depósitos de sementales del Estado: primero se creó el de Córdoba, sobre 1834, y posteriormente los de, a partir de 1864, Jaén, Granada, Sevilla, Jerez, Badajoz, Toledo y León, todos dependientes del Ministerio de la Guerra (antecesor del actual de Defensa). Durante mucho tiempo en Córdoba se ubicó la cabecera de una de las zonas pecuarias (4ª zona) del Estado, desde donde se dirigían las unidades del Depósito, el Establecimiento de Cría y Doma, y la Yeguada militar de Moratalla.

Paralelamente a Cría Caballar y en muchas épocas dependientes de él, fue creado el Servicio de Remonta, creándose cuatro puntos, Granada (1828), Córdoba (1851), Jerez de los Caballeros (1874) y Morón (1875). Todo ello bajo la dirección de un Brigadier (general) de Caballería, dependiendo del Inspector del Arma de Caballería.

La tercera acción para completar la mejora de la cabaña se hace en 1883, al crear el Registro Matricula, dentro del negociado de Agricultura y en 1897 se crea la Junta de la Cría Caballar del Reino por decreto de 24 de febrero que será presidida por un Capitán General o Teniente General del Ejército, será la encargada de fijar los principios de filosofía de cría y los programas de mejora. Dicha Junta incorpora representantes del Ministerio de Fomento y ganaderos particulares.

La tradición ecuestre en Córdoba hizo que la Reina Isabel II, en 1847 por Real Orden creara las Escuelas Subalternas de Veterinaria de Córdoba y Zaragoza, las primeras en España, dependientes de la Escuela Nacional de Veterinaria de Madrid.

El 26 de junio de año 1893, se crea por Real Orden la Yeguada Militar instalándose en la dehesa de Moratalla que, asume la reconstrucción del caballo de Pura Raza Española. Esta finca de Hornachuelos era propiedad del Marques de Viana. En Moratalla estuvo ubicado el primer campo de polo construido en España y en la finca de Turruñuelos, en Córdoba, uno de los primeros hipódromos nacionales.

Desde el 1900 el edificio lo ocuparía el sexto depósito de sementales, pasando a ser un bastión dentro del departamento de cría caballar y remonta del Ejército, quien sería el encargado de velar por la pureza de la raza del caballo español. En 1945, cambiaría el nombre de la unidad militar por el “7º Depósito de Sementales”, hasta su traslado a Écija en 1995, con motivo de una restructuración general de Cría Caballar en Defensa.

Con la publicación de un Real Decreto el año 2007, la gestión de las Razas Caballares pasará del Ministerio de Defensa al de Agricultura, el Servicio de Cría Caballar pierde una de sus funciones más relevantes y de contenido. Otro Real Decreto del 2013 suprimirá el Organismo Autónomo de Cría Caballar de las Fuerzas Armadas.

En 1995 los caballos militares dejan estas cuadras como consecuencia de la reforma de estos centros militares, instalándose aquí la Delegación del Ministerio de Defensa, proyectándose entonces la creación del “Centro de Estudios del Caballo”, donde colaborarían la Universidad de Córdoba, la Diputación Provincial y el Ministerio de Defensa, quien tenía asignada la responsabilidad de cuidar y controlar la pureza de esta raza. En el mes de julio del año 2002 deja el edificio la Delegación de Defensa, siendo cedido por el Ministerio al Ayuntamiento por cincuenta años, se desecha el proyecto de “Centro de Estudios del Caballo” y se instala aquí “Córdoba Ecuestre”, que además del espectáculo ecuestre tiene otras funciones, como la promoción y difusión a nivel nacional e internacional del mundo del caballo en su vertiente económica, cultural, científica, turística y deportiva.

En 2010 el edificio fue cedido de manera precaria a la empresa Córdoba Ecuestre, quien lo mantiene abierto al público y realiza el espectáculo ecuestre “Pasión y duende del caballo andaluz”. En el año 2021 el edificio pasará a ser propiedad del Ayuntamiento, que volvería a cederlo, en el 2026, a “Córdoba Ecuestre”. Aquí también se encuentran los caballos de la Policía Local del ayuntamiento de Córdoba.

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