Puerta del Puente

Al sur, cerrando la Plaza del Triunfo ante el Guadalquivir se sitúa la “La Puerta del Puente”, formaba parte de la muralla romana levantada cuando en el siglo I, el emperador Augusto ordena aumentar el recinto fortificado de la ciudad, haciendo llegar la muralla sur hasta el río, hasta entonces estaba próximo al final de la calle “Ángel de Saavedra”.

Durante el periodo musulmán era la puerta principal de la ciudad, al estar junto al palacio de los Omeyas, de la Mezquita Aljama y de la Dar al-Rahn (Casa del Rehén), cuya finalidad era dar hospedaje a los rehenes políticos retenidos en la ciudad. Tomaría los nombres de: Bab al-Qantara (Puerta del Puente), Bab al-Wadi (Puerta del Río), Bab al-Sura (Puerta de la Estatua, por existir una en su remate); o Bab al-Yazira (Puerta de Algeciras, por permitir el acceso a la ciudad desde el sur).

Tras la conquista cristiana sigue siendo uno de los accesos principales, desconociéndose su forma, pues en 1572 se acuerda la construcción de una nueva puerta, solamente en la parte exterior, con la intención de dar un mayor embellecimiento a este acceso urbano, con motivo de una estancia de Felipe II a Córdoba. La obra la llevó a cabo Hernán Ruiz III, quien se basó en un proyecto de su padre, con las tendencias manieristas propias del bajo renacimiento. Su construcción se realizó con sillares de piedra arenisca, posee un solo vano adintelado con dovelas, flanqueado por pares de columnas dóricas de fuste estriado sobre un alto basamento almohadillado. En su ornamentación, destaca el frontón circular que corona el cuerpo central, en donde se encuentra un relieve con dos guerreros con el escudo de la Corona de España. Debajo, entre el entablamento y el vano central, se ubica una lápida con la siguiente inscripción: “Reinando la Sacra Católica Majestad Don Felipe, nuestro señor, segundo de este nombre”, y a ambos lados relieves, el de la izquierda muestra una figura femenina sosteniendo a un niño en sus brazos; y el de la derecha, una mujer sentada sobre el cadáver degollado de un hombre, tratándose posiblemente de Judith y Holofernes.

A finales del XIX e inicios del XX, como en casi toda España, por motivo de sanidad, ampliación y al ya no ser necesarias, se derriban muchas de las murallas defensivas, la de esta zona fue sobre 1912, pero se decidió conservar la puerta con la decoración renacentista, al quedar la edificación aislada y sin decoración la parte norte, se decidió en 1928 copiar la decoración hecha por Hernán Ruiz, dándole ese aspecto de arco del triunfo, que unido a que la plaza tiene este nombre, que toma del grupo escultórico, “Triunfo de San Rafael”, ha hecho que muchas personas conozcan a esta puerta como el “Arco del Triunfo”. Esta puerta, junto a la de Almodóvar, son las únicas que se conservan su espacio en el amurallamiento romano.

Con la construcción en 1953 del Puente de San Rafael, y el paso por delante de la carretera nacional, se elevó el terreno de la avenida del Alcázar, a la vez que se rebajó el de la Puerta, buscando su base, esto dejó a la Puerta del Puente en un plano más bajo que el resto de la zona, debiendo llegar a ella bajando unas escaleras.

A inicios del siglo XXI toda la zona alrededor de la Puerta y el Puente Romano, sufrió una remodelación que incluyó una excavación arqueológica. en estas obras se bajó el nivel del suelo que había sido elevado en su día, y mediante pendientes se alineo la Puerta con el suelo. En la citada obra, que duró varios años, apareció el ojo número 17 del puente romano, que se encuentra bajo la calzada que lo separa de la Puerta del Puente, fue estudiado y vuelto a tapar.

Fotografía anterior a la remodelación de la plaza, la Puerta a un nivel inferior de la calzada

Desde 1931, la puerta, junto con el puente romano y la torre de la Calahorra está declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento. Además, pertenece al centro histórico de Córdoba, declarado Patrimonio de la Humanidad.

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Junto a la Puerta del Puente, entre los años 1890 y 1932, se encontraba uno de los “fielatos” de la ciudad, este eran el nombre que se le dio a las casetas de cobro, de los arbitrios y tasas que percibían los Ayuntamientos por el tráfico de mercancías, su nombre oficial era «Estación Sanitaria», porque aparte de la función recaudatoria, ejercían un control sanitario sobre los alimentos. El nombre de «fielato» viene del fiel o balanza romana que se utilizaba para el peaje, según diccionario de la Administración Española de 1858-1862, en donde también cita que «Los fielatos serán abiertos de la salida del sol y cerrados a la puesta del mismo«.

Puerta a inicios del siglo XX, se aprecia la garita junto a ella

Los arbitrios según ciertas crónicas, se conocían desde las antiguas alcabalas árabes y, que los fielatos, o casetas del consumista que existían en las carreteras, a la entrada de las ciudades o pueblos, sustituyeron a esos puestos que cobraban a los forasteros ciertas tasas por los géneros que transportaban para su venta. En Córdoba, además de éste, existieron los de la Puerta del Rincón, hasta su démolición en noviembre de 1852; en la Avd. América, junto a la Ermita del Pretorio 1932 hasta 1960. Y en La victoria, entre1932 y 1960. Losfielatos” duraron sobre un siglo. siendo una notable fuente de ingresos para las arcas municipales.

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