San Eulógio

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La calle San Eulogio se sitúa entre la calle Cabezas y la plaza de Séneca. Su nombre lo tomó en el año1852 del mártir mozárabe cordobés Eulogio de Córdoba (800-859). Nació dentro de una familia influyente y cristiana, cuando en Córdoba se vivía el esplendor del emirato Omeya durante el mandato de Al-Hakam I.

La sociedad cristiana de al-Ándalus se encontraba dividida, por un lado había un sector mayoritario de fieles que se adaptaron a las circunstancias, practicando los ritos cristiano y pagando los impuestos e integrándose en la sociedad con lo que se “contaminaron” también religiosamente, frente a ellos se encontraba un grupo minoritario de cristianos que, como reacción a los anteriores, llevaron la ortodoxia hasta las últimas consecuencias, propiciando un movimiento de claras connotaciones apocalípticas y de ataque abierto al Islam. A este grupo perteneció el abad Esperaindeo, que daba clase en la basílica de San Zoilo (posiblemente la actual parroquia de San Andrés), entre sus alumnos estaban los jóvenes Eulogio y Paulo Álvaro, quien luego sería su biógrafo. Tras ser ordenado sacerdote, Eulogio permaneció en dicha basílica, emprendiendo un viaje por los reinos cristianos del norte peninsular, a su regreso a Córdoba trajo una colección de libros latinos de gran interés, que no se encontraban en al-Ándalus. Eulogio restauró los estudios de Lengua y la Literatura latina desde su escuela y en los monasterios.

Capilla de San Eulogio en la Mezquita-Catedral

Tras ello Eulogio fue uno de los clérigos que lideró el movimiento del “martirio voluntario” a medio centenar de mozárabes cordobeses, siendo él uno de ellos. El conflicto de los mártires voluntarios comenzó en el año 850 con la muerte del sacerdote Perfecto, lo que provocó un estado de indignación entre los cristianos ortodoxos que comenzaron a presentarse en grupo o individualmente ante las autoridades musulmanas buscando el martirio. Tras las primeras muertes, Abd al-Raḥman II mandó convocar un concilio cristiano que se celebró en Córdoba en el 852, presidido por Recafredo, obispo de Sevilla, y con la presencia de Saulo, obispo de Córdoba y Eulogio que defendían la causa de los mártires. El concilio condenó los martirios voluntarios y Recafredo mandó encarcelar a los cabecillas del movimiento martirial, entre los que se encontraba Eulogio, quien durante su cautiverio escribió obras de apología del martirio. Con la llegada al trono de Muḥammad I se endurecieron las condiciones de vida de los mozárabes. En el año 858, al morir el obispo de Toledo, Eulogio fue elegido obispo de dicha ciudad, aunque no llegaría a ocupar la sede.

Fue detenido a principios del 859 por haber ayudado a ocultarse a Leocricia, cristiana de padres musulmanes; la joven fue ejecutada enseguida, pero el cadí de Córdoba, dada la posición de Eulogio como primado electo, resolvió enviarlo al palacio del emir ante quien el santo atacó abiertamente el islam y fue sentenciado, siendo ejecutado ese mismo año.

Los restos de san Eulogio fueron sepultados en la basílica de San Zoilo y generaron un culto inmediato; en el año 883, Alfonso III obtuvo del emir las reliquias y las trasladó a la capilla de Santa Leocadia en la catedral de Oviedo, de allí pasaron a la cámara santa de la misma catedral en 1303, donde aún se conserva una parte de las mismas en una urna de plata; el mismo año, otra parte de las reliquias retornó a Córdoba para ser depositada en la iglesia de San Rafael.

Centrándonos ya en la calle, recibió el mismo nombre que la cercana “Julio Romero de Torres”, “Callejas que van al Portillo”, o “Callejas del Portillo”. La calle se urbaniza en dos tramos, dejando una pequeña plaza en medio, en el segundo tramo, la casa número 12 conserva encantos de su pasado mudéjar puestos en valor tras una reciente restauración, posee un patio mudéjar porticado con material de acarreo de época califal en buen estado, los pasillos se cubren con unos alfarjes, techo de madera horizontal y entrelazada. 

La casa nª 10 conserva una portada adintalada, de sillería. Actualmente se encuentra abandonada, el edificio rodea a un amplio patio, teniendo el junto una superficie de unos 350 m2.

En la pequeña plaza que hemos citado que hace la calle, un vano rectangular nos da acceso a un espacio que estuvo ocupado hasta el año 2007 por una propiedad privada, al derribarla se aprovechó para volver a poner en valor un antiguo acceso a través de la muralla romana creado en 1965 que, mediante una escalera, conecta las calles “San Fernando” y “San Eulogio”.

El edificio número 1 posee un zaguán con una reja fechada en 1883, siendo varios los edificios que superan los cien años, al menos parte de su arquitectura.

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