Altares: Ángel de la Guarda y San Isidoro

En el muro de separación entre las mezquitas de Abd al-Rahmán I y de Almanzor, por el lado de ésta, se encuentran dos altares, el del “Ángel de la Guarda” y el de “San Isidoro, San Leandro y San Ignacio”. Esta nave conserva la bóveda barroca de yeso.

El más próximo a la capilla de “La Epifanía” es el del “Santo Ángel”, un retablo barroco datado en 1750 que se encuentra relacionado con los niños de coro de la Catedral. A él hacen referencia las Constituciones del Colegio del Ángel de la Guarda de Infantes de Coro, aprobadas en 1771:

“Siempre dedicaron estos Niños sus cultos a su Ángel Protector de la Guarda en el altar que tiene en esta Santa Iglesia, haviéndole hecho retablo dorado, lámpara de plata y ornamentos, y celebrándole en él muchas misas rezadas y la fiesta annua con la misa cantada, sermón y música el día dos de octubre”.

En el Colegio del Ángel de la Guarda, vivían y se educaban los niños que cantaban en el coro catedralicio. Algunos llegaron incluso a convertirse en músicos o maestros de capilla de la Catedral.

El retablo se compone de banco, un cuerpo con tres calles enmarcado con dos columnas salomónicas y dos estípites, y ático. En la hornacina central se sitúa una imagen del Ángel de la Guarda, escultura atribuida a Alonso Gómez Sandoval (Córdoba, 1713–1801), el Ángel apoya su mano sobre la cabeza de un niño, que extiende hacia él los brazos.

En las calles laterales del cuerpo encontramos dos pequeños lienzos, Santo Domingo de Val y San Antonio de Padua, ambos representados como niños de coro. En el cuerpo central del ático, en un óleo se representa a un religioso, ante una mesa junto al Ángel de la Guarda, que lleva un cesto de frutas. En las calles laterales, dos pequeños óleos con las figuras del santo Niño de la guardia y los Santos Justo y Pastor.

Anteriormente, en este mismo espacio se encontraba el altar de Santa María el Azul, fue fundado por Francisco Paulo, natural de Asís (Italia) y canónigo nombrado en 1333. Él mismo da testimonio el 22 de diciembre de 1348 de que dona una casa en la plaza de los Paraísos por las dos sepulturas que le ha concedido el cabildo ante la imagen de Santa María que él mandó hacer.

El otro altar está dedicado a “San Isidoro, San Leandro y San Ignacio”, situado a la espalda del altar de “Santa Bárbara”.

El primitivo altar de San Isidoro y San Leandro lo fundó el racionero Juan García de Henares en 1471. Posteriormente, en 1611, el Presidente del Consejo de Indias, Don Fernando Carrillo, pagó los costes de un nuevo altar y de un nuevo retablo hasta el que se trasladó la inscripción de su fundador, García de Henares. El actual retablo de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier es una obra del siglo XIX que se trasladó en 1932, al igual que el Altar de San Isidoro, San Leandro y San Ignacio, hasta su ocupación actual en la nave 12 de la Mezquita-Catedral desde su anterior localización en la nave 8 del templo, debido a las excavaciones arqueológicas que realizaba entonces el arquitecto Félix Hernández.

El altar tiene un gran cuadro donde se representan a los jesuitas San Ignacio y San Francisco Javier arrodillados, sosteniendo un globo, la Tierra, sobre el que se sienta el Niño Jesús. Entre los dos santos un angelito sostiene un libro con la inscripción en latín, “a la mayor Gloria de Dios”, lema de la Compañía de Jesús.

 Por debajo de ésta hay otros tres pequeños cuadros que representan a San Rafael, Nuestra Señora de los Dolores y la Transverberación del corazón de Santa Teresa de Jesús, éste obra de Juan Pompeyo.

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