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A la calle Cabezas entraremos por la de Rey Heredia, donde confluyen cuatro calles, tomamos la de la izquierda, las otras ya la hemos tratado, esta antigua vía conserva varias casas que fueron solariegas. Es una pequeña con mucha historia y leyendas, con edificios que también la tienen, por eso le dedicaremos tres páginas para su recorrido.
El primer edifico que nos encontramos es el número 19, antigua casa que a inicios del siglo XXI cerró cuando era una vieja casa de vecinos, este edificio, junto con el colindante de la calle “Caldereros”, ha sido adquirido en el año 2021 por la sociedad “Millenium HotelsReal Estate”, con el fin de construir un hotel de cinco estrellas, con el nombre de Hotel Palacetes de Córdoba, ocupará el lugar de tres edificios colindantes de esta calle y la de Caldereros.

Frente a ella se levanta la casa rotulada como número 26 (en el catastro figura como 22), casa solariega de blanca fachada, en la que se abre una portada adintelada con un escudo con diversas cuartelas, siendo curiosa la inferior izquierda con una serpiente marina (o dragón, pues tiene cabeza de águila y cola de dragón, aunque le faltan las alas y las garras) soportando una espada en su boca. El casco de perfil a la diestra, con la visera levantada dejando ver tres rejillas, indica que el propietario tenía la consideración de hidalgo (perteneciente a una nobleza no titulada).

La casa perteneció a una familia de origen converso, los González de Giral. A inicios del siglo XVII, esta familia tenía su vivienda en la calle “Jurado Pedro de Cáceres” (actual “Caldereros”), eran miembros de una incipiente burguesía mercantil de la época. En el padrón de 1606, Pedro González de Guiral aparece como “hidalgo de ejecutoria”, el que ha litigado la hidalguía y probado ser hidalgo de sangre. El primero de la familia que figura empadronado en la calle Cabezas, es Gaspar González de Guiral, en el padrón de 1672, quien era abogado de profesión.

Al interior de la vivienda se accede a través de un zaguán con chino cordobés que representa un sol esquemático, una reja nos dará acceso a un pequeño patio alargado que nos comunica con el patio principal mediante un arco de medio punto. En el interior de la casa se mezclan varios estilos arquitectónicos, fruto de las diversas remodelaciones, encontramos mudéjar, renacimiento y barroco. Se supone que no fue construida como una sola casa, siendo fruto de la agregación de varias.
El patio principal de la vivienda, en estilo renacentista, está claustrado en tres de sus lados. La planta alta también tenía los arcos, pero fueron tabicados en una reforma abriéndose balcones. Como cosa curiosa, este patio se asemeja mucho al de la casa de la plaza de la Concha, propiedad de los vizcondes de Montesina, con quienes, en las fechas de la construcción de ambos patios, estaba emparentado Martín González de Guiral.
En uno de los extremos del patio principal se encuentra una escalera barroca construida en piedra con dos tramos, finaliza en el característico doble arco con columna, y se cubre mediante una bóveda de yesería. Al subir la escalera llegamos a un corredor, alrededor del patio, al que se abren las estancias nobles y dormitorios, siendo la planta baja destinada casi exclusivamente para el servicio de la vivienda. La casa posee un mirador barroco con tejado a un agua y con tres arcos. Regresando a la parte baja, al fondo de la casa se accede a través de una reja, que deja atrás los otros estilos para adentrarnos en el mudéjar, esta parte se organiza alrededor de dos patios, en donde se conservan la pila y el pozo.

Desde finales del siglo XX la casa es propiedad del guitarrista flamenco cordobés, Francisco Peña Pérez, “Paco Peña”, nacido en Córdoba el año 1942, quien es considerado uno de los mejores maestros de la guitarra. Tras actuar como guitarrista en grupos de flamenco en la Costa Brava, decide trasladarse a Londres a finales de los sesenta, empezando a actuar en solitario en un restaurante y pronto compartiría un concierto con Jimi Hendrix. Posteriormente fundó el primer curso universitario sobre guitarra flamenca en el Conservatorio de Róterdam.

En 1981 creó en Córdoba el Centro Flamenco Paco Peña, se inauguró con el I Encuentro Flamenco al que asistieron numerosos alumnos de todo el mundo, naciendo así el prestigioso Festival Internacional de la Guitarra, del que fue el primer director. En 1997 la Jefatura del Estado le concedió la Orden del Mérito Civil.
Paco Peña es amigo personal de Tony Blair, primer ministro británico entre 1997 y 2007, al que, cuando ocupaba el cargo, cedió en algunas ocasiones esta casa para descansar unos días, de forma privada. Como anécdota su seguridad personal de Scotland Yard pagó a varias casas de prostitución que había en la zona para que cerrasen esos días.

El notario y autor de los libros “Casas Señoriales de Córdoba”, Manuel Ramos Gil, abrió, en el año 2014, en el edificio número 18, la “Casa de las Cabezas”. Hasta entonces era una casa abandonada del siglo XVI, con cuatro patios, él la restaura para convertirla en un museo donde se recrea la vida de una familia de la alta sociedad. Tras la pandemia del COVID-19, el museo cerró y la casa se transformara en alojamiento turístico. Las fotos del interior de esta casa son de la época en que era museo.

La casa posee uno de los pocos “estrados femeninos”, que se conservan en España, junto a los de la Casa de Cervantes y de la Casa Lope de Vega. Aquí se sentaban las mujeres de la casa, pues hasta el siglo XVIII en Córdoba las mujeres se sentaban en el suelo sobre ricas alfombras de damascos y terciopelos, conservando así la tradición morisca.

En el sótano se encuentra una alberca romana que pudiera haber sido utilizada como un Miqvé, bañera ritual, que solía haber en las sinagogas medievales y que se usaba para realizar baños de purificación, además de estar bajo tierra, el “Miqvé” debía cumplir varios requisitos, como disponer de un número de escalones, una capacidad de agua precisa, la cual no puede estar estancada, proviniendo directamente de una fuente o manantial. La casa a inicios del siglo XVI, cuando fue nombrado inquisidor de la ciudad Lucero (1499), era propiedad de una familia que fue juzgada por este inquisidor acusada de practicar el judaísmo de manera oculta en su vivienda, por lo que el propietario fue sentenciado a muerte, dentro del mayor proceso de la Inquisición en España. Uno de los motivos por los que anteriormente se citó la posible connivencia de judeoconversos en la calle, es que a los pocos años, la casa fue vendida, pues la Inquisición expropiaba los bienes de los ajusticiados, siendo comprada por un sobrino del anterior propietario.


La presunta sinagoga fue mandada destruir por Lucero, tal y como dan fe las actas municipales de 1513, y hasta la fecha, se consideraban falsas las acusaciones vertidas por la Inquisición. Sin embargo, a la luz de estos descubrimientos se plantea la hipótesis de que, quizás, no se trataba de simples calumnias.
Junto a la casa se encuentra, cerrada por una reja, la calleja conocida como Arquillos, en la se se sitúa la leyenda de los Infantes de Lara, de la que hablamos en otra página de esta web.
https://xn--porlascallesdecrdoba-p8b.com/?page_id=6528
El edificio número 17 fue una casa señorial, vivienda de Salvador Muñoz Pérez (Adamuz 1876 – Córdoba 1947), abogado y político, ostentó la alcaldía de Córdoba en varias ocasiones (1912-1913; 1916-1917; 19/7/1939-25/9/1936), fue miembro del Partido Liberal, su programa municipal tuvo como uno de sus ejes fundamentales la defensa de la zona artística de la ciudad. Desempeñó los cargos de Gobernador Civil de Valencia y de Castellón. Como Gobernador Civil de Valencia sufrió un atentado de facciones sindicales radicales del que salió ileso.

Esta casa se ha sometido a una fuerte restauración para albergar en ella el hotel “Madinat”, de cuatro estrellas. El zaguán posee un suelo tapizado de teselas que conforman coloridos juegos geométricos, obra de finales del XIX, la reja está fechada en 1863, custodiada por dos columnas de mármol, que nos deja ver la primera estancia de una casa-patio de estilo señorial, cuya estructura y muros se remontan al siglo XVIII. Fue reformada a finales del XIX y principios del XX, en un estilo modernista. La escalera, con baranda flanqueada por dos efigies gemelas en el techo se encuentran cuatro cariátides, representantes de la rica yesería ornamental.

Todo el hotel está decorado con materiales antiguos pertenecientes a la casa, Se pueden apreciar restos arqueológicos por todo el hotel, como un pozo arábigo-andalusí de forma elíptica, situado en el extremo del patio, así como columnas, suelos y enseres propios de una casa típica andaluza.
En esta casa tuvo su inicio la emisora decana de Córdoba “Radio Córdoba”, actualmente perteneciente a la cadena Ser, cuando en 1929 Rafael Muñoz Navas, abogado cordobés y radioaficionado, comienza a realizar pruebas de emisión desde su casa, en el número 17 de la calle “Cabezas”, donde hoy se encuentra el hotel “Madinat”, con una radio Pull-Man-Six. Él nos relata el inicio:
“Era el año 1929 y en casa teníamos un receptor de radio que en aquella época era la última palabra. Era un Pullman six. Casualmente, vi en una revista que la lámpara Bigrill podía servir para modular la oscilación. Entonces, ese circuito de entrada del receptor se convertía en una microemisora. Hice las pruebas y los arreglos y, efectivamente, en otro aparato, en la habitación de al lado, se oía. Conecté una bobina a la bobina osciladora del receptor y la enchufé a la antena exterior que teníamos en casa. Llamé por teléfono a un amigo y le dije: Oye, pon la radio en la sintonía de Sevilla, porque entonces Sevilla terminaba la emisión de sobremesa a las tres y media. La puso y le dije:¿Oyes un disco que estoy poniendo?. Me respondió: Te oigo perfectamente. Entonces la emoción fue inenarrable”.

Junto a un amigo, José Posadillo, montaron una pequeña emisora y bajo el indicativo de radioaficionado EAR–213 emitían música y conciertos de la banda municipal de Córdoba. Un decreto de 1932 daría luz verde a la emisora que nacería oficialmente el 14 de enero de 1933, con un acto público en el Conservatorio de Música. La emisora se instaló en la calle Alfonso XIII, nº 12, pasando al poco tiempo al edificio del “antiguo Gobierno Civil”, en la misma calle. Al mismo tiempo publicaban una revista llamada “Micrófono”, órgano oficial de este nuevo Radio Club de Córdoba. Para financiar la revista comenzaron a buscar empresas dispuestas a anunciarse y así es como iniciaron su relación con Federico Algarra Ramírez, subdirector de una compañía de seguros y representante de “Cervezas El Águila”, quien se unió a ellos aportando el capital para la instalación de una nueva emisora. Consiguió la licencia de emisión para “EAJ-24 Radio Córdoba” en diciembre de 1932.

En 1987 se trasladan a la sede actual en la calle “García Lovera”, en la década de los 90, los propietarios, la familia Algarra, vendieron la emisora al grupo PRISA, pasando a formar parte de la “Cadena Ser”. Las emisiones se hacían en el 1575 de onda media (OM), hasta junio de 2022, ochenta y nueve años después, que pasan a hacerse en frecuencia modulada (FM). Radio Córdoba es el medio de comunicación que conserva el nombre más antiguo de Córdoba.
La casa número 16 fue propiedad de don Carlos Ramírez de Arellano (1814-1874), abogado y escritor, fue académico de la Real Academia de Historia y de las Buenas Letras de Sevilla, así como de la Real Academia de Córdoba, de la que fue director hasta su fallecimiento. Ocupo la alcaldía de Córdoba en dos ocasiones, 1841 a 1858 y 1861 a 1862. Era hermano de Teodomiro Ramírez de Arellano, autor del libro “Paseos por Córdoba” y de Feliciano, marqués de la Fuensanta del Valle, propietario del palacio que actualmente es el Conservatorio Superior de Música.



